lunes, 20 de mayo de 2013

incontinencia


 INCONTINENCIA URINARIA

 
INCONTINENCIA URINARIA EN LA PERSONA ADULTA MAYOR

DEFINICIÓN

La IU, es la pérdida involuntaria de orina a través de la uretra, que es objetivamente demostrable y cuya cantidad o frecuencia constituye un problema higiénico, social y de salud. Puede variar desde una fuga ocasional hasta la incapacidad total para retener cualquier cantidad de orina.

MARCO EPIDEMIOLÓGICO

Debido a la naturaleza estigmatizante de la IU y la falta de su búsqueda intencionada por parte del personal de salud, existe un sub-registro de esta entidad nosológica en el grupo de adultos mayores.

De acuerdo con los resultados del Proyecto-Encuesta Salud, Bienestar y Envejecimiento (SABE) realizado en el estado de Yucatán, en adultos mayores que viven en la comunidad, la prevalencia de la IU es de 13.6%, siendo más alta en las mujeres con relación a los varones, (15.3% vs 9.9% respectivamente). (Ver gráfica 1)

Prevalencia de incontinencia urinaria por género en adultos mayores


Gráfica No. 1. En el Proyecto−Encuesta SABE Yucatán, se corroboró que el género con predominio de incontinencia urinaria era el femenino. Esto se explica debido a que en las mujeres adultas mayores se conjuntan factores etiológicos para el desarrollo de incontinencia desde etapas tempranas de la vida como multiparidad, cirugía abdominal, complicaciones post−parto, alteraciones hormonales, menopausia, obesidad, etc., además del factor edad, ya que como es sabido tienen una sobrevida mayor a la de los hombres

Sin embargo, es conocido que su prevalencia se incrementa en relación a los años de vida, por lo que la edad avanzada es un factor de riesgo para el desarrollo de la misma. (Ver gráfica 2)

Incontinencia urinaria por grupos de edad de adultos mayores

 


Gráfica No. 2. En esta gráfica podemos observar el incremento del número de pacientes con incontinencia urinaria en relación directamente proporcional a la edad. Seguramente a la edad avanzada se suman factores como uso de múltiples agentes farmacológicos, padecimientos neurológicos, endocrinológicos, psiquiátricos, etc. y cuestiones de tipo social que empeoran el problema.

 
 
 
En los adultos mayores que se encuentran institucionalizados, la polipatología y dependencia son comunes, por lo que la prevalencia de la IU se ve incrementada en esta modalidad de atención, con cifras tan altas que hasta un 60% de sus residentes son portadores de la misma.

Las cifras anteriores se presupone son mayores, en parte, debido al ocultamiento o ignorancia sobre la IU por el adulto mayor y el personal de salud de primer contacto, lo que hace difícil su detección, esto hace necesaria su búsqueda intencionada para realizar el diagnóstico temprano y oportuno, disminuyendo la posibilidad de gastos innecesarios en salud, una derrama económica inútil y una constelación de complicaciones que deterioran la calidad de vida de los pacientes.

ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA BÁSICAS DEL APARATO URINARIO

El sistema urinario cumple con una serie de funciones complejas como: el mantenimiento del equilibrio ácido-base, hidroelectrolítico, producción hormonal, depuración de sustancias, producción y almacenamiento de la orina. De acuerdo a la anatomía básica, está constituido por los riñones, uréteres, vejiga y uretra. Sus funciones se resumen a continuación:

Riñones.

Se encargan entre múltiples funciones de la producción de eritropoyetina, filtración, excreción y reabsorción de líquidos y solutos.

Uréteres.

Estructuras tubulares que conectan los riñones a la vejiga y cuyos músculos de las paredes se contraen y relajan para propulsar la orina hacia la vejiga.

Vejiga.

Órgano hueco, elástico y distensible, situado en el hipogastrio, cuyas paredes, están constituidas por un sistema muscular denominado detrusor, tiene la capacidad de relajarse y dilatarse para acumular un volumen de orina de entre 300 y 500 mililitros. Sus paredes tienen la capacidad de distenderse y contraerse para provocar su vaciamiento a través de la uretra, la que anatómicamente mantiene una estrecha relación con la vagina en las mujeres y con la próstata en los hombres

Uretra.

Conducto a través del cual pasa la orina desde la vejiga al exterior del cuerpo.

Una vez establecidas las bases anatómicas y funcionales del aparato urinario, es importante recordar los mecanismos por los que se conserva la continencia urinaria, para posteriormente, entender fácilmente la génesis de la incontinencia. Para ello se hace indispensable mencionar como intervienen en la continencia tanto los músculos del piso de la pelvis como el componente cortical y medular a nivel del sistema nervioso central y periférico.

MÚSCULOS DE LA PELVIS

La continencia urinaria es debida en gran parte al adecuado funcionamiento de la musculatura pélvica, por lo que su valoración mediante exploración física debe ser bajo justificada sospecha diagnóstica, realizada en todos los casos que así lo ameriten La musculatura del piso pélvico es inervada por el nervio pudendo y ramas sacras directas y está constituida sobre todo por los componentes musculares pubococcígeo y puborrectal del elevador del ano. Estos forman una hamaca abajo del recto, con inserción superior y lateral a lo largo de las ramas del pubis y la pared pélvica lateral. La contracción de esta hoja de músculos en cabestrillo será un punto de apoyo dinámico que levanta al recto y la uretra, en la mujer además, se comprime la vagina. Por otro lado, la contracción del músculo transverso profundo del periné juega un papel fundamental junto con el sistema de esfínteres de la uretra, para el control de la micción, este se inserta en ambos huesos isquiáticos y paredes laterales de la vagina. (Ver figura 1)

Músculos del piso de la pelvis
 



Figura 1. En esta figura se aprecian los músculos del piso pélvico que intervienen en la continencia urinaria. La lesión o disfunción de músculos tan importantes como el transverso profundo del periné, permiten explicar, dada su relación anatómica con la uretra, que su disfunción o lesión genere incontinencia urinaria. También, la imagen es útil para ejemplificar el por qué cuando hay lesión de los músculos pubococcígeo y puborrectal se puede generar además de incontinencia fecal, incontinencia urinaria.

FISIOLOGÍA DE LA MICCIÓN

La función muscular del sistema detrusor, el piso pélvico, las vías y centros nerviosos son elementos esenciales para la correcta dinámica de la micción, dando como resultado la continencia urinaria. Los centros nerviosos que controlan esta función están a dos niveles: encefálico y medular. A nivel encefálico la corteza interviene en el control voluntario de la expulsión de orina, lo mismo que el núcleo pontino, que se encarga además de la función coordinadora de la micción. A nivel medular el sistema simpático, por medio del nervio hipogástrico llega a los órganos efectores (vejiga y esfínteres), cuya función es permitir la relajación de la vejiga y la contracción del esfínter uretral interno, favoreciendo el llenado vesical. De forma análoga y complementaria bajo la acción del sistema nervioso parasimpático sobre estos órganos actúa el nervio pélvico, cuya función es la de contraer al músculo detrusor de la vejiga, relajar el esfínter y ocasionar su vaciamiento. Así mismo participa el sistema somático, a través del nervio pudendo, el cual inerva el esfínter externo y la zona perineo anal. (Ver figura 2)

Control neuronal de la micción


Figura 2. Podemos observar la complementariedad del sistema simpático y parasimpático en el llenado, continencia urinaria y vaciamiento vesical. Por un lado, la distensibilidad y estímulo de los barorreceptores de la vejiga ocasionan el envío de señales a la corteza cerebral indicando su llenado, el parasimpático ante este fenómeno y por medio del nervio pélvico (representado en color rojo), ocasiona la contracción del detrusor, relajación esfinteriana y vaciado de la vejiga. Por otro lado, el simpático por medio del nervio hipogástrico (representado en color gris) permite la contracción del esfínter vesical interno y relajación del detrusor para permitir nuevamente el llenado.

BIOLOGÍA DEL ENVEJECIMIENTO EN LA GÉNESIS DE LA INCONTINENCIA URINARIA

En términos generales la IU surge como resultado de la disfuncionalidad de los mecanismos de continencia mencionados anteriormente, alterando el llenado vesical, almacenamiento de orina y su vaciamiento, provocándose la pérdida involuntaria de la misma. En el adulto mayor con frecuencia se presenta el deterioro de estas funciones además de agregarse otras causas de incontinencia de etiología no urológica. Por otro lado, en el adulto mayor se hacen evidentes los cambios propios del envejecimiento en el aparato urinario que juegan un papel importante para la generación de IU. Esto hace importante mencionar que con el proceso de envejecimiento se modifica la morfología y funcionamiento del sistema urinario redundando en una dificultad cada vez mayor para la conservación de la continencia ya que con los años, se produce una disminución progresiva de las células del sistema nervioso central, de la musculatura estriada, de los nervios autonómicos y de la actividad estrogénica en las mujeres. Uno de los fenómenos más importantes a destacar es el cambio en el patrón urinario, ya que los adultos mayores tienden a excretar en la noche la mayor parte del líquido ingerido durante el día (nicturia). Otros cambios, son una disminución de la capacidad vesical, disminución de la distensibilidad vesical y uretral, disminución de la presión de cierre uretral máximo, aumento del residuo postmiccional y un aumento de las contracciones no inhibidas del detrusor, lo que ocasiona micciones más frecuentes. En las mujeres adultas mayores, este último mecanismo es especialmente importante para que desarrollen incontinencia urinaria, ya que con el avance de la edad el detrusor se vuelve cada vez más inestable, relacionándose con un aumento en su excitabilidad así como de sus contracciones, provocando la expulsión involuntaria de orina, sin embargo esta “hiperactividad del detrusor”, según algunos estudios no representa necesariamente un pronóstico terapéutico adverso para quienes la padecen y no tiene ninguna trascendencia para ello el factor género ya que dichas contracciones pueden ser sufridas por hombres y mujeres.

INCONTINENCIA URINARIA DE ETIOLOGÍA UROLÓGICA

Dentro de este grupo de entidades nosológicas, que de entrada, se consideran irreversibles pero controlables en algún grado, se debe aclarar que no son el resultado de un estado de descontrol orgánico o metabólico agudo, sin embargo, en algunos pacientes se pueden conjuntar tanto causas de origen médico como urológico. La incontinencia urinaria de origen urológico (también llamada “persistente”) se clasifica actualmente en incontinencia urinaria de esfuerzo, incontinencia urinaria con urgencia, por rebosamiento y de tipo mixta. A continuación explicaremos brevemente cada una de ellas.

De Esfuerzo: Este término se refiere a la pérdida involuntaria de orina seguido al aumento de la presión intra-abdominal en ausencia de contracción del detrusor. El ejemplo clásico lo representa el paciente que experimenta un escape intempestivo de orina al realizar ejercicio o un esfuerzo al cargar objetos pesados o bien durante el estornudo o la tos.

Con Urgencia: Se caracteriza por incontinencia debida a contracciones involuntarias del detrusor durante la fase de llenado, y que pudiese ser espontánea o provocada, es acompañada o inmediatamente precedida por urgencia que es el deseo súbito e inminente de expulsar orina y difícil de dominar, de este hecho se explica su nombre.

Por Rebosamiento: Aquí se presenta un volumen residual excesivo resultante de la retención urinaria secundaria a causas neurogénicas u anatómicas. Se produce pérdida de orina, generalmente de pequeños volúmenes, que es secundaria a una dificultad del vaciamiento vesical por obstrucción mecánica o falla vesical. La vejiga es incapaz de vaciarse en su totalidad y va acumulando orina en su interior hasta que la presión intravesical sobrepasa la presión esfinteriana y se produce, dependiendo de la cantidad de orina acumulada, desde un goteo hasta la salida del volumen total que había sido contenido en la vejiga. Entre las causas mecánicas que le dan origen cabe destacar a la hipertrofia prostática benigna, estrechez uretral y gran cistocele. Las causas funcionales son aquellas en que la vejiga no es capaz de contraerse adecuadamente (vejiga hipotónica) como en la vejiga neurogénica y lesiones de la médula espinal. En la IU aguda, llamada así cuando ésta es de comienzo brusco, deberá sospecharse la presencia de globo vesical, debido a causas prostáticas, neurológicas, polifarmacia (anticolinérgicos, alfa-adrenérgicos, narcóticos, etc.) o bien por impactación fecal (fecaloma) etc. (Ver cuadro 1).

Mixta: La IU mixta es denominada así cuando se conjuntan dos o más factores etiológicos que le dan origen.

Clasificación de la incontinencia urinaria de etiología urológica de acuerdo al mecanismo fisiopatológico de origen y características clínicas sobresalientes

Tipo de Incontinencia
 
Mecanismo Fisiopatológico
 
Características Clínicas Sobresalientes
 
De Esfuerzo:
 
Esfínter uretral deficiente con disminución clínicamente significativa de la presión máxima de cierre por lesión anatómica o alteraciónfuncional de dicho esfínter. La presión hidrostática de la orina vence la presión máxima de cierre uretral con la presencia de cualquier factor que aumente la presión de la cavidad abdominal.
 
Presencia de fugas urinarias asociadas a la presencia de tos, estornudo o bien actividad física. Las manifestaciones clínicas se pueden combinar con aquellas que son comunes en la incontinencia que cursa “con urgencia” (ver adelante) sobre todo si ésta coincide con infección urinaria. Debido a la pérdida urinaria desencadenada por el esfuerzo, el paciente “evita” toser o estornudar. Se puede presentar con un predominio nocturno ya que al final de la noche la vejiga, por lo general, se encuentra llena a su máximo.
 
De urgencia
Disfunción e inestabilidad del detrusor por alteración neuronal periférica o central (lesión medular sacra, secuelas de EVC, Parkinson, Alzheimer, etc.). Cursa con contracciones vesicales involuntarias e intempestivas.
 
Polaquiuria, tenesmo vesical, enuresis nocturna, deseo imperioso de orinar, esta signo-sintomatología se exacerba generalmente con la presencia de procesos infecciosos urinarios. También es común que los síntomas se exacerben con la ingestión de irritantes vesicales como café y picantes.
 
Por Rebosamiento:
Se caracteriza por la obstrucción mecánica de la uretra o imposibilidad para la contracción del detrusor evitando la micción normal. Cuando el volumen urinario rebasa la presión ejercida por el factor obstructivo, o bien, la vejiga llegó a su punto máximo de llenado; la orina sale intempestivamente provocando un gran “derrame “ de orina. Posterior al episodio de incontinencia siempre queda un volumen residual retenido que contribuye a un nuevo episodio de retención e incontinencia urinaria.
 
El chorro de la orina se emite de forma intermitente, disminuido en su calibre, acompañándose de pujo vesical, poliaquiria y goteo miccional terminal. En presencia de gran retención urinaria se presenta globovesical. En ocasiones, el paciente tiene que comprimir su abdomen para provocar la micción.
 

 

Cuadro 1.- En este cuadro se exponen los tipos de incontinencia donde el mecanismo fisiopatológico principal obedece a un desorden de origen urológico, sin embargo, en algunos casos como en las vejigas “retencionistas” la alteración principal puede deberse a lesión de un nervio periférico o pérdida en el control central como ocurre en los pacientes con Enfermedad de Alzheimer o secuelas de EVC. Se debe enfatizar que en el adulto mayor es común que coincidan dos o más mecanismos de este tipo combinándose las manifestaciones clínicas correspondientes. Por otro lado, es posible que se sumen factores causantes de incontinencia urinaria de etiología médica.

INCONTINENCIA URINARIA DE ETIOLOGÍA MÉDICA

Se denomina así al tipo de incontinencia donde no medía un componente puramente urológico, sus causas son múltiples y pueden combinarse para posteriormente potencializarse entre sí. Por lo general, las causas médicas de incontinencia urinaria son el resultados de procesos mórbidos reversibles con un tratamiento oportuno, por ejemplo, la presencia de una infección urinaria que se resuelve con antibioticoterapia o una descompensación diabética que cursa con síndrome hiperglucémico y diuresis osmótica en consecuencia, que al conseguir el control metabólico se consigue el cese de los episodios de incontinencia. En ocasiones los episodios de incontinencia se dan en el contexto de un paciente que no puede o tiene la habilidad para llegar al sanitario, no puede quitarse la ropa o bien cognoscitivamente está impedido para ello. En estos casos, la problemática puede verse resuelta con modificaciones del entorno o conductuales apropiadas, por ejemplo tener disponible un sanitario cercano a la cama de un paciente con dificultad para caminar. Se tiene que aclarar, que aunque muchas de las causas de incontinencia aquí comentadas sean reversibles, para fines prácticos, constituyen el mismo riesgo para el desarrollo de complicaciones y aumento de la morbimortalidad en el adulto mayor, que aquellas de etiología urológica. Como se mencionó en líneas anteriores, aquellas condiciones que no son de origen urológico y provocan episodios de incontinencia, por lo general, son reversibles, es pues este escenario el apropiado para que el médico de primer nivel de atención busque y trate activamente este grupo de factores con mejora en la salud y calidad de vida del adulto mayor evitando complicaciones como síndrome de caídas, infecciones urinarias, etc., o bien, pueden ser la manifestación clínica de un proceso iatropatogénico. Se hace notar que la incontinencia urinaria de causas médicas, según estudios multicéntricos tiene un mejor pronóstico si el paciente que la sufre tiene un buen grado de movilidad y funcionamiento mental. A continuación se plasman algunas de las causas de episodios de incontinencia cuyo origen no corresponde a una etiología urológica y que son situaciones comunes en los adultos mayores.

• Infecciones del tracto urinario

• Vaginitis o uretritis atrófica

• Impactación fecal

• Efectos secundarios de medicamentos

• Causas metabólicas: hiperglucemia e hipercalcemia

• Exceso en la ingesta de líquidos

• Insuficiencia venosa con edema

• Insuficiencia cardiaca

• Epilepsia y/o convulsiones secundarias

• Delirium

• Restricciones físicas

• Inmovilidad

• Causas de tipo psicosocial

• Barreras arquitectónicas

En muchos casos, el mecanismo por el cual se da la incontinencia se explica por sí mismo, sin embargo, recordaremos que el abordaje, diagnóstico y tratamiento pueden hacerse difíciles ya que en el adulto mayor se conjuntan cambios propios de la biología del envejecimiento, polipatología, polifarmacia y factores de tipo psicosocial que en algún momento el clínico debe sondear y jerarquizar, para saber cuál o cuáles, son aquellos de importancia capital y resolver el problema en cuestión.

CUADRO CLÍNICO

En este espacio se debe remarcar que la IU en el adulto mayor, constituye un síndrome heterogéneo cuyas manifestaciones clínicas no se circunscriben sólo a la “pérdida involuntaria de orina, objetivamente demostrable”; sino que deben considerarse en la integración diagnóstica todo el cortejo sindromático y “extraurinario” que pudiese acompañarla; ya que esto puede constituir un fuerte auxiliar para encontrar la etiología y en consecuencia iniciar un tratamiento adecuado. Debido a que las manifestaciones de la incontinencia urinaria de etiología urológica son similares en el adulto joven y el adulto mayor, además que éstas ya han sido abordadas en el cuadro 1, se expondrán en esta parte de la guía aquellas manifestaciones clínicas que acompañan a otros estados comórbidos comunes en los adultos mayores y que cursan con IU, aclarando que en algún momento se pueden sumar o superponer a las primeras.

Infecciones del tracto urinario: Disuria, poliaquiuria, pujo y tenesmo vesical, prurito, fiebre y malestar general son datos clínicos característicos de una infección del tracto urinario, sin embargo en el adulto mayor, es posible que el síndrome febril se encuentre ausente y como primera manifestación de infección urinaria se presenten episodios súbitos de incontinencia. En estos casos, la identificación y tratamiento antibiótico de la infección urinaria suelen resolver la “incontinencia” cuyas manifestaciones urológicas son muy similares a aquella IU que cursa con urgencia.

Vaginitis o uretritis atrófica: Son comunes entre las mujeres adultas mayores y pueden cursar con disuria, urgencia y aumento en la frecuencia de la micción lo que puede contribuir a la incontinencia, además de lo anterior, los signos clínicos incluyen eritema localizado aumento de la vascularidad en los labios menores así como el epitelio vaginal, petequias y friabilidad. El uso de terapia estrogénica tópica (previo estudio de Papanicolaou negativo) suele mejorar el cuadro.

Impactación fecal: Es un problema común en los pacientes con enfermedad aguda o crónica. La impactación puede causar obstrucción mecánica en la salida de la vejiga provocando una incontinencia cuyo mecanismo fisiopatológico es idéntico al de la incontinencia por rebosamiento. Esto ocasiona contracciones vesicales reflejas inducidas por la distensión rectal y por lo general la desimpactación fecal suele resolver la incontinencia.

Efectos secundarios de medicamentos: Algunos medicamentos, en específico, los diuréticos de asa pueden inducir poliuria, hiperglucemia e hipercalcemia que juntos pueden precipitar incontinencia aguda. El ajuste de dosis o sustitución de dichos medicamentos mejora el problema en algún grado o en su totalidad. Adelante se esquematizan algunos de los grupos farmacológicos que por diversos mecanismos pueden inducir episodios de incontinencia urinaria. (Ver cuadro 2)

Grupo Farmacológico
 
Mecanismo para la producción de incontinencia
 
Antihipertensivos (Prazocina, terazocina, alfametildopa, reserpina)
 
Disminución de la presión uretral
 
Antipsicóticos (Tioridazina, clorpromazina, haloperidol, clozapina)
 
Sedación del paciente
 
Bezodiacepinas (Diacepam, clonacepam, bromacepam)
 
Sedación del paciente
 
Diuréticos (Furosemide, hidroclorotiacida)
 
Aumento de la producción de orina y en consecuencia aumento de la presión intravesical- poliquiuria, urgencia
 
Fármacos con efecto anticolinérgico (Cisaprida, oxibutinina)
 
Retención urinaria, impactación fecal, deterioro de la atención y otras funciones mentales superiores
 
Antihipertensivos inhibidores de la ECA (Captopril, enalapril)
 
Efectos indirectos como la generación de tos
 
Antidrepesivos (Amitriptilina, fluoxetina, citalopram)
 
Sedación, delirum, efectos anticolinérgicos
 
Otras sustancias activas como cafeína y alcohol.
 
Irritación vesical, poliúria, poliaquiuria, delirium, inmovilidad.
 

 

Cuadro 2.- En este cuadro apreciamos diversos grupos farmacológicos utilizados comúnmente por el grupo de adultos mayores, en el se explica el mecanismo principal por el que pueden provocar o contribuir al desarrollo de incontinencia urinaria en este grupo etario. Hay que recordar que en los ancianos es frecuente que coincidan diversos estados patológicos con uso de polifarmacia, por lo que la valoración farmacológica constituye una herramienta básica para la identificación etiológica de la incontinencia urinaria.

Causas metabólicas: El descontrol hiperglucémico provocará una diuresis osmótica con poliuria secundaria e incontinencia urinaria. El control metabólico de estos estados redunda en la disminución del número y volumen de las emisiones de orina. Por otro lado, estados como la hipercalcemia que se asocian a entidades nosológicas como hiperparatiroidismo, insuficiencia renal crónica, padecimientos linfoproliferativos, síndrome de inmovilidad, o bien, a la presencia de neoplasias como las que afectan al pulmón, riñón y ovario pueden ser una causa de incontinencia. Ahora bien, independientemente de la presencia de poliuria e incontinencia inducida por el exceso cálcico a nivel sanguíneo con que cursan estos pacientes, es frecuente conforme avanza el cuadro, encontrar deshidratación, sed, cefalalgia, hipertensión arterial, fatiga, depresión, náusea, vómito y finalmente letargo. En caso de identificar estos casos es imperioso referir al paciente con el especialista.

Exceso en el aporte hídrico: Ya sea por prescripción médica, costumbre del paciente y ya sea, estando en su domicilio o con vía endovenosa en un ambiente intrahospitalario, el exceso en el aporte hídrico puede ser causa de incontinencia urinaria por lo que la disminución en la ingesta o ajuste en los ingresos de líquidos mejora el cuadro.

Insuficiencia venosa con edema: Independiente al resto de manifestaciones clínicas conocidas de la insuficiencia venosa periférica, el edema juega un papel importante en el desarrollo de IU. Sus características clínicas comprenden: ser de inicio perimaleolar blando, no doloroso que se incrementa conforme avanza el día y disminuye a la mañana siguiente, la redistribución de este volumen hídrico aumenta la producción de orina nocturna al aumentar el retorno venoso de las piernas hacia los riñones. Se corrige con tratamiento médico específico, control de líquidos y medidas locales.

Insuficiencia cardiaca: Además de los síndromes clásicos de insuficiencia cardiaca derecha e izquierda que suelen cursar con taquicardia, galope, disnea, ingurgitación yugular y otras manifestaciones clínicas conocidas, es posible encontrar poliuria nocturna, que se asocia a incontinencia urinaria con este predominio. Esto se relaciona con redistribución hídrica al adoptar el paciente el decúbito supino, en específico si la insuficiencia cardiaca ha cursado con retención de líquidos. Se corrige con tratamiento médico específico y control de líquidos. Otra causal de incontinencia en el paciente adulto mayor con insuficiencia cardiaca es el uso de diuréticos para dar tratamiento a la falla congestiva y retención hídrica que esta pudiera ocasionar, el ajuste de la dosis comúnmente resuelve el problema.

Delirium: También conocido como “síndrome confusional agudo” y frecuentemente confundido con otros padecimientos como la demencia tipo Alzheimer, el delirium constituye una verdadera urgencia neuropsiquiátrica, que se puede asociar o no a IU. Cuando así sucede, por lo general, se presentan abruptamente tanto la IU como el delirium, el que se caracteriza por alteraciones de la percepción, el comportamiento y las funciones mentales superiores donde destaca la desorientación del paciente aún en ambientes conocidos. Ambas entidades contribuyen al deterioro general del enfermo. En el delirium, las alteraciones cognoscitivas casi siempre son reversibles, presentándose asociadas a una o varias causas médicas justificables y siguiendo un curso agudo. Una de las teorías plausibles para el desarrollo de incontinencia en el delirium es la alteración en la neurotransmisión de acetilcolina, dopamina y serotonina, provocando alteraciones en el control cortical de la vejiga. El tratamiento del delirium siempre debe ser intrahospitalario puesto que puede ser la primera manifestación de un estado grave (fiebre, deshidratación, caídas, efectos farmacológicos indeseables, síndromes de traslado, infarto miocárdico en evolución, tromboembolia pulmonar, cetoacidosis diabética, EVC, etc.) El tratamiento se enfocará a la causa o causas del delirium corrigiéndose la IU en la mayoría de los casos.

Restricciones físicas: Se denominan así a todos aquellos procedimientos que le confieren inmovilización a un paciente, generalmente como medida de contención a situaciones como agitación psicomotriz o agresividad, como sucede con el uso de sabanas clínicas, vendas o cinturones para evitar el movimiento del paciente, algo que es frecuente en el ámbito hospitalario. Sin embargo y no obstante que está comprobado que las restricciones físicas suelen complicar la evolución de los pacientes, siguen siendo utilizadas como la primera opción para “contener” a los mismos, no obstante que existen guías realizadas por expertos para el uso correcto de restricciones físicas y farmacológicas. Por otro lado, numerosas intervenciones que son necesarias para el manejo intrahospitalario de pacientes evitan su movimiento y en consecuencia provocan episodios de IU. Estas medidas de intervención se indican ante padecimientos agudos o crónicos agudizados, ejemplo de ello son: uso de sondas nasogástricas, venoclisis, catéteres venosos centrales, mascarillas de Venturi, etc. Siempre se debe intentar manejar primero estas situaciones con cambios de las condiciones ambientales, tales como horarios fijos para ir al baño, uso de sustitutos del sanitario (orinales y cómodos), baños portátiles cercanos, educación al paciente y cuidadores. Si ello no resultara, se puede utilizar una sonda o dispositivo recolector de orina por tiempo corto. Con respecto a las restricciones farmacológicas, solo se hace mención que el uso de medicamentos con efecto sedante permite la pérdida del control del esfínter vesical y en consecuencia promueve el desarrollo de episodios de IU.

Barreras arquitectónicas: Esto se refiere a la inadecuada accesibilidad y/o a la falta de un lugar físico adecuado para efectuar la micción, (sanitario en un tercer piso, puertas atascadas, falta de rampas en lugares públicos y privados, etc.). En estos casos la modificación del entorno resuelve el problema.

Inmovilidad: Se refiere a la imposibilidad del paciente de moverse a consecuencia de algún estado mórbido como secuelas de EVC, traumatismo cráneo encefálico, amputación supracondílea, síndrome post−caídas, etc., constituyendo un verdadero síndrome geriátrico. El uso de “herramientas de independencia” como bastones y andaderas, en muchos casos mejora la movilidad del paciente y resuelve la IU, esto depende de las características de cada enfermo.

Causas de tipo psicosocial: Estas pueden ser múltiples, entre ellas se cuentan maltrato, depresión, aislamiento social o una mezcla de ellas. En su resolución debe participar un equipo multidisciplinario integrado por médicos, enfermeras, psicólogos, trabajadoras sociales, etc. Antes de concluir este apartado, es prudente comentar que por lo analizado anteriormente, la búsqueda de los factores etiológicos de IU en el adulto mayor, no debe circunscribirse únicamente a cuestiones urológicas, además, el tener conocimiento de esta diversidad de factores que pueden provocar episodios de incontinencia será de utilidad para sospechar de su presencia o bien hacer una intervención oportuna en el primer nivel de atención. Por otro lado, este conocimiento es la base para realizar un tamizaje y diagnóstico integral del paciente geriátrico con IU.

DIAGNÓSTICO

En la incontinencia urinaria es fundamental preguntar directamente acerca de la presencia del padecimiento, ya que pocos pacientes ofrecen esta información voluntariamente. Las preguntas recomendadas para su pesquisa son:

¿Pierde usted orina cuando no lo desea?

¿Usa usted algún protector, toalla o paño higiénico en caso de pérdida de orina?

¿Tiene usted problemas con su vejiga, se moja sin querer?

¿Qué tan a menudo acude a orinar al baño, es más frecuente en el día o en la noche?

La presencia de una o más respuestas positivas nos orienta a la presencia de IU y por lo tanto se deberá realizar un diagnóstico etiológico, en este caso, se recomienda la realización de:

Historia clínica completa.- En todos los pacientes se debe realizar un interrogatorio completo y detallado, respecto al inicio de la incontinencia y posibles factores desencadenantes, precipitantes, exhacerbantes y/o atenuantes, las manifestaciones clínicas asociadas, el listado completo de los medicamentos utilizados por el paciente, así como la frecuencia, cantidad de la pérdida de orina y su registro. A dicho registro se denomina “Registro diario para la aproximación etiológica de la incontinencia urinaria en el adulto mayor”, el cuál consiste en un auto reporte sobre los episodios de vaciamiento vesical, anotando diariamente y durante tres días consecutivos la hora y volumen urinario emitido, además es importante registrar si el paciente alcanzó o no a llegar al baño, esto es con la finalidad de identificar un patrón de presentación en los episodios de IU, su relación con situaciones de la vida diaria, uso de medicamentos y predominio de horario. Al final de la guía se encuentra dicho documento que a partir de este momento nombraremos “registro diario” y que constituye el anexo 1, le sugerimos que consulte las instrucciones para su llenado y posterior asesoría a su paciente.

Exploración física.- En el examen físico se realizará de manera integral pero dirigido intencionadamente al (los) aparato (s) o sistema (s) que se considere (n) involucrados en la etiología de la IU. Entre otras cuestiones es necesario evaluar la función cognoscitiva, la movilidad, función cardiovascular, estado de hidratación, el estado neurológico, especialmente en lo que se refiere a la inervación lumbosacra. Se realizará un examen pélvico y rectal en casos justificados en búsqueda de cistocele, hipertrofia prostática benigna, vaginitis atrófica, etcétera. Con estas simples herramientas, en la mayoría de los casos es posible realizar una buena aproximación diagnóstica, evitando así someter a todos los pacientes a otros exámenes que pueden ser costosos, incómodos e invasivos respetándose el principio de la evaluación individualizada del adulto mayor, además con ello también es posible normar una conducta y referir al paciente al nivel de atención correspondiente.

Estudios Paraclínicos.- Estos deben ser solicitados de acuerdo a la sospecha diagnóstica y son un complemento tanto de la historia clínica, exploración física dirigida así como de los datos aportados por el registro diario. A continuación se remite al lector a un cuadro comparativo con algunos ejemplos de estudios paraclínicos que se sugiere realizar en búsqueda de una etiología dada.

Causa de incontinencia urinaria
 
Paraclínico(s) Sugerido(s)
 
De esfuerzo
 
Registro diario donde se aprecia un claro comportamiento de IU posterior a esfuerzos o factores que aumentan la presión abdominal.
 
Con urgencia
Registro diario donde se revela urgencia para miccionar o-IU con urgencia previa. Realizar examen general de orina en búsqueda de infección, en su caso urocultivo.
 
Por rebosamiento
En su caso, realizar el “cuestionario de sintomatología prostática”, realizar tacto rectal y antígeno prostático específico. En las mujeres dependiendo de la sospecha realizar exploración vaginal y/o rectal en búsqueda de cistocele u otras patologías
 
Diabetes mellitus descontrolada
 
Glucemia de ayuno, glucemia capilar para ajuste de medicamentos.
 
Hipercalcemia
Según la sospecha diagnóstica, calcio sérico, marcadores tumorales, etc.
 

 

Cuadro 3.- Este cuadro desea brindar al lector una idea sobre los posibles complementos diagnósticos que pueden utilizarse con el fin de encontrar la etiología de la IU; ya que no es posible abordar todos los algoritmos diagnósticos de las causas probables de IU, se sugiere para ello recurrir a la bibliografía de consulta al respecto.

Si no se logra determinar el origen de la incontinencia en el primer nivel de atención, hay que considerar la realización de estudios urodinámicos, estudios que deben ser indicados e interpretados por el especialista, que incluyen algunos como cistometría, flujometría, perfil uretral, cistouretrografía por llenado, etc. Para ello, la referencia al especialista se hace indispensable.

TRATAMIENTO

Al llegar a este punto de la guía, el lector habrá comprendido que tanto el diagnóstico como el tratamiento de la IU, requieren un enfoque integral que va más allá de lo puramente médico, surgiendo la máxima: “el tratamiento de la IU es el tratamiento de su(s) causa(s)”, por lo que en el primer nivel de atención se sugiere buscar intencionadamente el síndrome de incontinencia urinaria, para luego descartar y tratar, alguna de las condiciones reversibles que den origen al mismo. Se hace notar, que debido a la extensión y complejidad de cada una de las formas de tratamiento que pueden utilizarse en la IU y para tener un mayor conocimiento sobre dichas opciones terapéuticas, se sugiere al lector consultar los tratados en geriatría, urología, rehabilitación y farmacología correspondientes para profundizar en la temática, en este espacio se vierten aquellos elementos terapéuticos cuya eficacia ha sido comprobada así como algunas novedades farmacológicas, sus alcances y efectos colaterales a los que son especialmente proclives los adultos mayores Entre los objetivos del tratamiento se encuentran disminuir el número de eventos de escape urinario, prolongar los períodos de continencia, mejorar la calidad de vida y evitar complicaciones. Existe una gama amplia de opciones terapéuticas las cuales pueden ser recomendadas al adulto mayor con IU. Las opciones de tratamiento se pueden dividir en cuatro grupos: tratamiento conductual, farmacológico, quirúrgico y rehabilitatorio. El lector debe recordar que el tratamiento siempre debe ser individualizado y adaptado a las características particulares de cada paciente.

TRATAMIENTO CONDUCTUAL

El concepto de tratamiento conductual se refiere a la aplicación de modificaciones en la conducta del individuo con el objetivo de que inicie prácticas de prevención o atención a su salud, en este caso, se realizarán prácticas que promuevan la continencia urinaria con el motivo de mejorar la calidad de vida y evitar complicaciones. Se aclara que aunque en un buen número de pacientes son beneficiosas, el éxito dependerá de la etiología y severidad de la IU, dentro de ellas tenemos:

Continencia Social.- Este término se refiere a la “programación” que el paciente lleva a cabo de sus micciones durante el día. Se sugiere que el adulto mayor orine a tiempos fijos, idealmente cada 2 a 3 hrs. durante el día, independientemente de que tenga o no deseos de orinar. No es necesario realizar este procedimiento en todos los casos por la noche, sin embargo, en pacientes con hipertrofia prostática o gran cistocele es común la nicturia, en estos pacientes se aconseja su realización.

Ejercicios de Kegel.- La principal indicación de los ejercicios de Kegel, es el fortalecimiento de los músculos del piso pélvico. En específico, el músculo que se tonifica de forma más efectiva es el puboccocígeo; al realizar los ejercicios de Kegel se consigue en algún grado, mejorar la función del esfínter uretral y rectal mejorando por ende la continencia. El éxito de los ejercicios de Kegel depende de su práctica apropiada y del cumplimiento estricto del programa de ejercicios, además, está documentado que tienen un mayor impacto en la IU de corta evolución y que presenta pérdidas urinarias pequeñas. Si estos ejercicios son comprendidos y practicados regularmente, se ha documentado hasta un 70% de éxito a las 6 semanas de su inicio y 50% a los 5 años. Antes de iniciar dichos ejercicios es necesario que el paciente identifique los músculos que participarán en su realización. Para ello se sugiere que en el sanitario el paciente emita orina y casi inmediatamente detenga su flujo, aquellos músculos que utilice para detener la micción son los que deberá utilizar en los ejercicios de Kegel. Se considera que para que hayan mejores resultados con este proceso, el paciente debe realizar cuando menos 100 ejercicios perineales al día, idealmente en series de 10 ejercicios cada una, esto es, contraer los músculos que cierran el esfínter anal y uretral durante 4 segundos, relajar durante 5 segundos y nuevamente contraer dichos músculos por otros 4 segundos, repetirlo 10 veces, y así, de 10 series en 10 realizar 100 contracciones musculares. Para que esta rutina de ejercicios funcione deberá realizarlos a lo largo del día. Reeducación abdominal.- Su principal indicación es en la IU de esfuerzo, permite tonificar el complejo “abdomino-pélvico” de fibras musculares tipo II que coadyuvan en la continencia urinaria. Se solicita al paciente hacer contracciones de los músculos abdominales lo que potencializa la realización de los ejercicios de Kegel.

Retención vesical.- Esta técnica se recomienda en pacientes con IU que cursa con urgencia, consiste en una vez iniciada la micción, inhibir el flujo urinario con la finalidad de que el paciente pueda permanecer tiempos cada vez mayores “reteniendo la orina”.

Modificación Ambiental.- Cuando la causa es de origen ambiental, existen una serie de medidas generales aplicables a la gran mayoría de los pacientes tales como asegurar un ambiente que facilite la continencia, por ejemplo, tener accesos fáciles a los cuartos de baño, los cuales deben estar bien iluminados y con una altura de WC adecuada. En el caso de pacientes con problemas de movilidad, contar con sillas con orinal al lado de la cama, orinales, cómodos, etc. También es importante evitar en la medida de lo posible las restricciones físicas innecesarias, así como retirar a la brevedad todas aquellas medidas de intervención hospitalaria que no tengan una utilidad inmediata, un ejemplo de ello es continuar con el uso de venoclisis en pacientes deshidratados que ya pueden ingerir líquidos en vez de utilizar la vía oral para tal fin.

Otras medidas de tratamiento conductual.- Dependiendo del tipo de IU, el paciente debe evitar levantar objetos pesados, contraer infecciones del tracto respiratorio por la probabilidad de presentar tos así como fumar. Si tiene obesidad y esta entidad coadyuva al desarrollo de episodios de IU, el paciente deberá entrar a un programa de pérdida ponderal programada. Preferentemente, los pacientes con IU deberán evitar tomar café, té de canela, refrescos de cola, así como el comer chocolates y alimentos picantes ya que contienen sustancias que irritan a la vejiga y suelen condicionarles urgencia y hasta pérdida urinaria.

QUIRÚRGICO Y REHABILITATORIO

Como se describió anteriormente, para la IU de etiología médica, el tratamiento se enfoca a la causa o causas de la incontinencia. En este apartado nos referiremos en forma resumida al tratamiento actual de la IU de etiología urológica. El arsenal farmacológico que hoy se utiliza para ello es extenso y muchos fármacos aún se encuentran en fase de experimentación mientras que otros se siguen utilizando a pesar de no haber ofrecido beneficios sustanciales o haber causado efectos adversos sobre la salud de sus usuarios, por lo que su uso es competencia de los especialistas, sin embargo, el médico de primer nivel de atención debe conocer tanto su indicación como las complicaciones que pudieran derivarse de su uso. En cuanto a los procedimientos quirúrgicos utilizados para resolver IU, son diversos y múltiples, en este trabajo sólo se plasmarán de forma resumida. A continuación se enuncian las medidas terapéuticas actualmente utilizadas de acuerdo al tipo de IU de etiología urológica.

Incontinencia Urinaria de Esfuerzo.- Su terapéutica incluye los ejercicios de Kegel, además se recomienda el uso de terapia farmacológica en casos selectos. El uso de estrógenos orales o tópicos en las mujeres, previa valoración del especialista, suele resultar útil para tonificar la mucosa uretral y vaginal, estos incrementan el colágeno, la vascularización e inervación del área urogenital mejorando la continencia. Las diferentes opciones quirúrgicas para la IU de esfuerzo serán prescritas por el especialista dependiendo de cada caso en particular; dichas opciones deben ser consideradas en adultas mayores con incontinencia de esfuerzo, que no ha respondido a tratamiento médico, sobre todo en aquellas con un grado significativo de alteraciones funcionales o prolapso pélvico; entre ellas se cuentan la colposuspensión y variaciones endoscópicas para la suspensión del cuello de la vejiga. Otra opción es la colocación del denominado “esfínter urinario artificial”, este consiste en un manguito que se insufla haciendo las veces de un esfínter artificial. El llenado de dicho manguito se realiza en forma pasiva y depende de una cisterna de fluido colocada en la pelvis del paciente. En pacientes adecuadamente seleccionados se considera muy efectivo sin embargo esto no es tan común cuando además de disfunción esfinteriana el paciente cuenta con una vejiga inestable. Entre sus complicaciones están la disfunción del dispositivo, su desplazamiento del lugar original de colocación y la adquisición de infecciones urinarias. Otras alternativas de tratamiento rehabilitatorio en la IU de esfuerzo es el uso de “retroalimentación perineal”, una técnica de rehabilitación que puede aplicarse incluso en el domicilio del paciente, los expertos en rehabilitación comentan que la retroalimentación perineal mejora la propiocepción de los músculos pélvicos que intervienen en la continencia y por ende coadyuvan en la disminución de los episodios de incontinencia. En los casos sin respuesta a estas terapias, se indica la cirugía previa valoración médica.

Incontinencia Urinaria con Urgencia.- Como en todos los tipos de IU se deben buscar problemas corregibles. Si con ello no se obtienen buenos resultados, es efectiva una combinación de terapia conductual y fármacos. Algunos de ellos son anticolinérgicos, con acción semiselectiva en los receptores M3 vesicales como la oxibutinina y la tolterodina; antidepresivos tricíclicos como la imipramina, que en general deben usarse a dosis bajas por los efectos secundarios indeseables que producen en los adultos mayores (sedación, predisposición a caídas, etc).

Tolterodina.- Actualmente, la tolterodina se considera de entre los fármacos más selectivos en su acción, con menos efectos secundarios y que alcanza hasta un 70% de efecto positivo en los síntomas. En los pacientes con glaucoma, deterioro congnoscitivo o antecedentes de delirium, de preferencia se deberán usar las dosis mínimas efectivas o preferir terapia no farmacológica. Aunque se encuentra entre los fármacos mejor tolerados por los adultos mayores entre sus efectos colaterales se cuentan: sequedad de boca, hipertermia, visión borrosa, ciclopejía, retención urinaria, hiperactividad, irritabilidad y sedación. Ya existen en el mercado tabletas de liberación prolongada.

Oxibutinina.- Es una amina terciaria con fuertes propiedades anticolinérgicas, que comúnmente es elegida por la mayoría de los médicos en el tratamiento de la IU de urgencia. Ofrece buenos resultados en el control de la urgencia, sin embargo sus efectos colaterales, son muy similares a los de la tolterodina lo que restringe su uso en los adultos mayores. Según publicaciones internacionales, la oxibutinina dentro del grupo de fármacos utilizados en el manejo de la IU es la más prescrita por los médicos, no obstante también es el fármaco que con mayor frecuencia se relaciona con el desarrollo de alteraciones cognoscitivas en los pacientes que lo utilizan. Por ello se recomienda manejar en este grupo etario a dosis menores a las habituales (2.5 mg c/12 hrs) ajustándolas de acuerdo a la eficacia observada y la presencia de efectos secundarios.

Darifenacina.- Antimuscarínico con efectos anticolinérgicos de reciente aparición en el mercado. Debido a su alta selectividad por los receptores M3, se considera que su uso es más seguro en pacientes con deterioro cognoscitivo o factores de riesgo para el mismo ya que los receptores M1 no se ven afectados. No debe ser utilizado en personas con retención urinaria o antecedente de la misma así como pacientes portadores de enfermedad de Parkinson, hiperplasia prostática, enfermedad pulmonar obstructiva crónica que utilizan bromuro de ipatropio, portadores de colitis ulcerosa, cinetosis, estenosis pilórica y aquellos que por diversos problemas de salud utilizan fármacos como amoxapina, imipramina, protriptilina, doxepina, itraconazol, ketoconazol, nefazodona, nelfinavir, ritonavir, tioridazina y otros. Actualmente se vende en países como Inglaterra, no obstante, no ha sido aceptado mundialmente.

Imipramina.- Antidepresivo tricíclico con propiedades anticolinérgicas, alfa-antagonistas, antihistamínicas y anti-5HT. Farmacológicamente menos potente que la oxibutinina en el control de las contracciones vesicales involuntarias. Sus efectos colaterales son similares a los de la oxibutinina sobresaliendo la sedación en los adultos mayores. En caso de que el paciente no tolere la imipramina u oxibutinina como monoterapia se sugiere la asociación de ambas a dosis bajas.

Otros fármacos.- La propantelina es un compuesto cuaternario de amoniaco cuya eficacia al momento de este trabajo aún se considera poco convincente en materia de IU. El bromuro de emepronio la terodilina y el clorhidrato de flavoxato se consideran al igual que la anterior, con efectos poco convincentes y por ello han salido del mercado en múltiples países. La toxina botulínica a últimas fechas ha dado buenos resultados sobre todo en el tratamiento de la IU que cursa con urgencia aunque existen protocolos de su uso en pacientes con IU de esfuerzo, en nuestro país aunque ya ha sido utilizada aún falta que se difunda su uso de forma masiva y comparar los resultados y seguridad que ofrece en comparación con otros fármacos. Dentro de la terapéutica quirúrgica o procedimientos que se utilizan en el tratamiento de la IU que cursa con inestabilidad del detrusor se encuentra la cistodistensión que se consigue insuflando un globo en el interior de la vejiga, sin embargo según algunos autores el beneficio es transitorio y de poca ayuda. La cistoplastía, por otro lado, permite que el paciente adulto mayor tenga períodos más largos sin la presencia de episodios de IU, sin embargo y debido a que el vaciamiento de la vejiga se realiza en forma voluntaria, este resulta inefectivo por lo que es ineludible la realización de un “autosondaje vesical” para vaciar la vejiga el cual puede resultar molesto y que requiere de la habilidad del cuidador y adulto mayor para llevarse a cabo. Ante este panorama se deberá analizar el contexto gerontológico del paciente para juiciosamente prescribir o no esta terapéutica. Una opción más en el tratamiento de la IU que cursa con urgencia la constituye el uso de electro estimulación vaginal o rectal, según sea el caso, la que ha demostrado aumentar la fuerza muscular pélvica además de mejorar la incontinencia de forma tan eficaz como la tolterodina, no obstante esta mejoría, aunque modesta, se conserva indefinidamente.

Incontinencia Urinaria por Rebosamiento.- La causa más común en el varón, es atribuida a la presencia de síndromes prostáticos, que dependiendo de su etiología y gravedad, pueden utilizarse diversas opciones terapéuticas; en caso de ser causada por hiperplasia prostática de leve a moderada, el uso de “anti-hiperplásicos” es de gran utilidad, mientras que en los casos severos la cirugía constituye una opción pertinente. La indicación de un tratamiento quirúrgico así como su realización son competencia del especialista y como en muchos otros procedimientos, la selección del paciente y la experiencia del cirujano son críticos para lograr el éxito.

ANEXO 1

Registro diario para la aproximación etiológica de la incontinencia urinaria en el adulto mayor

Nombre:_____________________________________Edad:__________ Género:__________ Fecha:________/________/________

Uso de pañal o similar: ______ Expediente:__________

 

Mensaje al paciente

Para poder establecer la causa o causas de la incontinencia urinaria, se requiere realizar un interrogatorio de los síntomas que pudieran acompañarla, es por ello indispensable que colabore con su médico brindándole la información necesaria para establecer el patrón de comportamiento de sus pérdidas urinarias. El conocer el horario y cantidad de orina que se presenta con cada micción, así como el horario, cantidad y tipo de líquidos que acostumbra ingerir, serán de utilidad para establecer una correlación entre la ingesta de líquidos y la presencia de episodios de incontinencia urinaria.

Este registro deberá ser llenado por usted con ayuda de algún familiar, si lo considera necesario, así como con la tutoría de su médico u otro personal de salud. El registro de la información se llevará a cabo en su domicilio en una hoja como la que se observa abajo y que corresponde un día de registro. Al término de 3 días consecutivos se entregará la información correspondiente a su médico tratante quién junto a los datos obtenidos de su historia clínica, establecerá de forma presuntiva la causa o causas de su problema de incontinencia urinaria, iniciará tratamiento o bien lo enviará con el especialista que pudiera resolver su problema. Es importante que anote los datos reales de lo que le está pasando los días del registro y no lo que le podría pasar.

IMPORTANTE: Escriba en cada columna los datos que se le solicitan.

 
 
HORA
1
 
 
 
MICCIÓN O INCONTINENCIA
2
 
 
 
Y TIPO DE LÍQUIDOS INGERIDOS
3
FORMA DE PRESENTACIÓN
4
goteo
Perdida moderada
abundante

 
 
FACTORES DESENCADENANTES
5
 
 
 
FACTORES EXHACERBANTES
6
 
 
 
FACTORES ATENUANTES
7
 
 
 
FACTORES
ASOCIADOS
 
8
6:00
 
 
 
 
 
 
 
7:00
 
 
 
 
 
 
 
8:00
 
 
 
 
 
 
 
9:00
 
 
 
 
 
 
 
10:00
 
 
 
 
 
 
 
11:00
 
 
 
 
 
 
 
12:00
 
 
 
 
 
 
 
13:00
 
 
 
 
 
 
 
14:00
 
 
 
 
 
 
 
15:00
 
 
 
 
 
 
 
16:00
 
 
 
 
 
 
 
17:00
 
 
 
 
 
 
 
18:00
 
 
 
 
 
 
 
19:00
 
 
 
 
 
 
 
20:00
 
 
 
 
 
 
 
21:00
 
 
 
 
 
 
 
22:00
 
 
 
 
 
 
 
23:00
 
 
 
 
 
 
 
24:00
 
 
 
 
 
 
 
1:00
 
 
 
 
 
 
 
2:00
 
 
 
 
 
 
 
3:00
 
 
 
 
 
 
 
4:00
 
 
 
 
 
 
 
5:00
 
 
 
 
 
 
 

Instrucciones dirigidas al personal de salud para el llenado del registro diario para la aproximación etiológica de la incontinencia urinaria en la persona adulta mayor

IMPORTANTE: Escriba en cada columna los datos que se le solicitan.

El registro diario para la aproximación etiológica de la incontinencia urinaria en el adulto mayor, es un elemento útil en la determinación de la causa y tipo de incontinencia urinaria con la que pudiera estar cursando el paciente. No obstante que debe ser llenado por el adulto mayor es conveniente auxiliarse de un familiar con este motivo, también es importante que el personal de salud brinde asesoría sobre que información deberá verter en cada una de las columnas. El llenado de este instrumento inicia con el nombre completo del paciente, su edad y la fecha de elaboración del documento. A continuación se especificará si el paciente utiliza pañal o un equivalente como pañuelo, paño o toalla sanitaria para contener las pérdidas de orina. En su caso el registro llevará el número de expediente del paciente para darle seguimiento. Es importante hacer notar que como su nombre lo indica, este registro se realice en aquellas personas donde ya se integró el síndrome de incontinencia urinaria con la finalidad de identificar uno o más factores causales de la misma y por ende no constituye una herramienta de tamizaje. Debido a que en el adulto mayor confluyen además de factores puramente urológicos otros de tipo médico, es importante hacer un análisis basado en la semiología de las manifestaciones clínicas que presenta la incontinencia urinaria y tratar de establecer una etiología en cada paciente, esto nos servirá para tomar una conducta resolutiva, ya sea iniciando tratamiento, o bien, refiriendo al paciente al especialista.

En el llenado del registro se hará énfasis en los siguientes puntos:

1.- En cada apartado de la columna número 1 aparecen cada una de las 24 hrs. de un día de registro. Estos nos servirán como referencia para anotar en la columna 2 las micciones o episodios de incontinencia que se presentaron durante el día.

2.- En la columna 3, se anotará la ingesta de líquidos, tipo y cantidad de estos a las horas que esto tuvo lugar. La cuantificación aproximada se hará en mililitros. La correlación entre la cantidad ingerida y los egresos nos puede dar una relación causal sólida para el desarrollo de poliuria o incontinencia, así como el tipo de líquidos, ya que algunos son muy irritantes para la vejiga como el café, dando lugar a episodios de incontinencia como ocurre en aquella que cursa con urgencia. El horario de la ingesta puede tener una relación causal con el predominio de la incontinencia ya que esta puede ser matutina, vespertina, nocturna o total, en cada situación el pronóstico y causa suele ser diferente.

3.- En la columna número 4 denominada “forma de presentación” se deberá anotar si el episodio de incontinencia se dio en forma de goteo, en una cantidad moderada, o bien, hubo una gran pérdida urinaria. Como se anota en otro lugar de esta guía, la cantidad y tiempo de evolución del paciente marcan la pauta para emitir un pronóstico presuntivo y emitir una consideración sobre el tratamiento.

4.- Factores desencadenantes.- En los espacios de esta columna se anotarán aquellos factores que el paciente y/o el familiar han identificado como generadores de incontinencia, por ejemplo, en la incontinencia de esfuerzo el paciente puede identificar que los episodios se presentan al levantar objetos pesados, toser o reír. En ocasiones los factores desencadenantes pueden ser varios y entremezclarse para lo que su registro hará más sencillo el razonamiento clínico

5.- Factores exacerbantes.- En este apartado se anotarán aquellas causas que el paciente identifique que incrementaron un episodio de incontinencia previamente establecido. Por ejemplo, un paciente con enfermedad de Alzheimer que ha tenido incontinencia de forma crónica, parcial en su presentación durante el día y asociada a su padecimiento de base, comienza a presentar una incontinencia total (durante todo el día) ante el uso de diuréticos por un problema de insuficiencia cardiaca de reciente diagnóstico. Otro ejemplo lo podría constituir una mujer con incontinencia por rebosamiento que tiene que utilizar captopril para control de hipertensión arterial sistémica, sin embargo como consecuencia, se le presentan accesos de tos aumentando el número de episodios de incontinencia. Hay que hacer notar que un mismo factor puede actuar en un paciente como desencadenante y en otro como exacerbante. Para ello juega un papel importante la cronología de los acontecimientos y el antecedente de si la incontinencia es de reciente aparición, o bien, entra dentro del apartado de “persistente” (aquella con 3 o más meses de evolución).

6.- Factores atenuantes.- Se denominan así a aquellos que disminuyen los episodios de incontinencia o el volumen urinario emitido. En algunos casos la identificación es sencilla, por ejemplo la presentación de un episodio de incontinencia posterior a la ingesta de un diurético cuya suspensión redunda en disminución del número de episodios y cantidad de orina emitida se antoja como algo obvio, sin embargo en otros casos es difícil la identificación de atenuantes. Por ejemplo, en un paciente portador de diabetes mellitus e incontinencia urinaria que se ha desarrollado intempestivamente y que disminuye con la toma de su hipoglucemiante oral, esta asociación podría ser el único indicio que nos hiciera sospechar en un adulto mayor de una diuresis osmótica que no necesariamente cursara con síndrome hiperglucémico.

7.- Factores asociados.- En esta columna se especificaran aquellos factores que coinciden con los episodios de incontinencia y que aparentemente no tienen relación con la misma. Por ejemplo la presencia de fiebre, delirium, edema de extremidades inferiores, síndrome de insuficiencia cardiaca, etc. Por último, se debe comentar que para el llenado del instrumento el registro lo hará el paciente o en su caso el cuidador en su domicilio, con previa asesoría del médico tratante o personal de salud. En este instrumento no hay un puntaje que cubrir y por lo tanto no hay puntos de corte para establecer una estadificación de la enfermedad, o bien, el pronóstico del paciente; es un ejercicio clínico que ayuda a establecer un patrón de comportamiento del padecimiento y una o varias probables etiologías lo que auxilia a normar un criterio de atención, por lo que el juicio del clínico es la complementación a esta herramienta y donde se basarán las acciones diagnósticas y terapéuticas complementarias.


 

 
INCONTINENCIA FECAL

La continencia fecal es una función muy compleja y depende de una serie de respuestas a estímulos del colon, recto y ano, unas voluntarias y otras involuntarias. En los últimos años, gracias al mejor conocimiento de la anatomía anorrectal (Figura 1), y en especial por el perfeccionamiento de los estudios en fisiología anorrectal, ha sido posible conocer con mayor precisión los mecanismos de la defecación.

Figura 1. Anatomía anorrectal.

 


DEFINICIÓN

La incontinencia fecal es la pérdida parcial o total de la capacidad para controlar voluntariamente la expulsión de gases y materias fecales. Representa un serio problema que invalida física y socialmente al enfermo. La posibilidad de una inesperada evacuación en cualquier momento o circunstancia le obliga a permanecer constantemente cerca de un sanitario; las alteraciones emocionales que sufren estos enfermos los llevan a la pérdida de su potencial de desarrollo físico y mental y, con frecuencia, al aislamiento familiar y social.

FRECUENCIA

En México no contamos con estadísticas confiables y por ello se desconoce cuál es la incidencia exacta en la población general. En países desarrollados la presencia de incontinencia fecal en la población general es de 4.2 por 1,000 hombres y 1.7 por 1,000 mujeres entre 15 y 65 años de edad, comparado con el 10.9 por 1,000 hombres y 13.3 por 1,000 mujeres mayores de 65 años.4 En otro estudio, realizado en forma telefónica, se reveló una incidencia de 2.2% en la población general; de ella, 36% sufría incontinencia a sólidos, 54% a heces líquidas y 60% a gases. El 63% fueron mujeres. 4,5 En la Unidad de Coloproctología del Servicio de Gastroenterología del Hospital General de México representa el 2% de la consulta de especialidad. Los grupos de sujetos con mayor riesgo de padecer esta patología incluyen a los ancianos, a los pacientes con cirugía anorrectal previa, a enfermos mentales y confinados a instituciones psiquiátricas, a pacientes con enfermedades neurológicas y a mujeres con trauma obstétrico. El grado de la incontinencia fecal hace aún más difícil conocer su incidencia, dado que el manchado de la ropa interior, la incontinencia a gases, la descarga anal y aun la pérdida del control fecal, son quejas comunes, por lo que sujetos poco escrupulosos pueden no inquietarse por ser leve o moderada.

CLASIFICACIÓN

En general, la incontinencia se ha clasificado como total o parcial. En el primer caso, la retención de gases y materias fecales sólidas o líquidas es imposible; en el segundo, el enfermo puede controlar la expulsión de heces sólidas, pero no de gases y heces líquidas o semilíquidas. También la podemos clasificar como mayor o menor. La primera es la que corresponde a la total; y la menor, a la parcial. Se han descrito múltiples clasificaciones para nominar en forma estandarizada la severidad de la incontinencia fecal; la mayoría de ellas toma en cuenta el grado de la incontinencia fecal para moco y gases, o para heces líquidas y heces sólidas, aunada a su frecuencia que puede ser ocasional, semanal o diaria. El objetivo de estas clasificaciones es lograr una escala que evalúe objetivamente al paciente en el interrogatorio inicial, y posteriormente compararla con los resultados con el tratamiento médico o quirúrgico instituido, además de permitir la unificación de criterios entre diferentes autores.

FISIOLOGÍA

El mecanismo de la continencia fecal es un proceso complejo, integrado por una serie de eventos, entre los que destacan: la consistencia, el volumen y la velocidad con que la materia fecal llega al recto; la sensibilidad y la distensibilidad de las paredes del recto; los factores del aparato esfinteriano, que implican componentes sensoriales y mecánicos que requieren de integridad muscular y nerviosa. En parte, la continencia es un proceso inconsciente, controlado por vías nerviosas medulares y locales, pero también se encuentra sometida al deseo consciente. Permitir la unificación de criterios entre diferentes autores. Normalmente, la sensación rectal es importante para advertir la llegada de materia fecal al recto. El individuo normal es capaz de percibir la llegada de material fecal al ámpula rectal con 20 mm de Hg; a esto se le llama sensibilidad rectal. El hecho de percibir adecuadamente la llegada de materia fecal al recto indica una sensibilidad rectal normal; si ésta se encuentra disminuida, el individuo requerirá de mayores volúmenes de heces para percibir el deseo de defecar y de volúmenes aún mayores que pueden alcanzar los 300 ó 350 mL. Es decir, la sensibilidad rectal se encuentra disminuida y la distensibilidad aumentada; son alteraciones que suelen presentarse en adultos añosos, en quienes el gran escíbalo fecal distiende tanto el ámpula rectal que presentan la llamada incontinencia paradójica, con fuga de materia fecal líquida a través del ano, muchas veces erróneamente diagnosticada como diarrea o incontinencia fecal. Por otro lado, la sensibilidad rectal aumentada provocará deseo de defecar con mínima cantidad de materia fecal en el recto, y deseo incontrolable de evacuar también con mínimo volumen rectal, indicando así una sensibilidad rectal aumentada y una distensibilidad disminuida. Esto sucede en casos de proctitis que clínicamente se traduce como tenesmo y urgencia rectal. El deseo incontrolable de defecar llevará a algunos de estos pacientes a presentar periodos de incontinencia, misma que cederá con el tratamiento de la proctitis. Los pacientes con incontinencia fecal de larga duración presentan alteraciones similares, sin proctitis, como resultado de mantener constantemente vacía el ámpula rectal. La sensibilidad rectal normal traduce integridad nerviosa local y regional (vías aferentes); los receptores se encuentran en la mucosa rectal y en los músculos elevadores que circundan el ano y el recto. Es una función que persiste aun después de proctectomía. La distensibilidad rectal adecuada denota integridad funcional del recto distal. Al llegar materia fecal al recto existe una relajación refleja del esfínter anal interno, lo que permiten  que esta materia tenga contacto con la mucosa rectal distal y hemorroidal proximal y en forma consciente e inconsciente el individuo pueda discernir si se trata de materia sólida, líquida o gaseosa (recordemos que incluso durante el sueño es posible expulsar exclusivamente gases); éste es el reflejo rectoanal inhibitorio que depende de integridad neuromuscular intramural rectoanal; se encuentra ausente en casos de enfermedad de Hirschsprung. La capacidad de discernir entre un estado y otro de la materia fecal (sólido, líquido o gas) es la respuesta de muestreo y su pérdida trae como consecuencia evacuación inadvertida de heces líquidas o sólidas al expulsar “gases” del ámpula rectal. Simultáneamente a la presentación del reflejo rectoanal inhibitorio, existe otro reflejo, que es el reflejo rectoanal contráctil; éste cierra herméticamente el ano distal, impidiendo así el escape de materia fecal durante la fase de muestreo. El reflejo rectoanal contráctil está a cargo del esfínter anal externo, es un reflejo espinal bajo, requiere de integridad muscular y nerviosa y está presente aun en casos de sección medular. Puede estar disminuido o ausente cuando hay lesión de los nervios pudendos o en casos de neuropatía diabética, condicionando una incontinencia o fuga fecal durante la respuesta de muestreo. Si el momento de percibir el deseo de defecar no es socialmente conveniente para expulsar gases o evacuar, existirá una contracción voluntaria del anillo anorrectal que permitirá que la presión del recto disminuya y el deseo de evacuar cese. Esta es la respuesta de acomodamiento y es la contracción del anillo anorrectal la que permite este tipo de continencia que es voluntaria. El anillo anorrectal es una estructura compuesta por el asa profunda del esfínter anal externo, el músculo puborrectal, y fibras del músculo longitudinal del recto y del esfínter interno (Figura 2). Su funcionamiento normal requiere de integridad anatómica y neurológica local, regional y central. El daño a cualquiera de estas estructuras traerá como consecuencia diferentes grados de incontinencia. Cuando existe lesión de la médula espinal, durante el “choque espinal” hay disminución importante del tono anal, provocando incontinencia total. Con el paso del tiempo es posible que esta estructura recupere el tono; sin embargo, la capacidad de contracción voluntaria en este caso está perdida. La zona de alta presión generada por el esfínter anal interno y externo es otro factor anatómico importante. El esfínter anal interno es responsable de la continencia involuntaria, mantiene cerrado el ano en todo momento. En condiciones normales es responsable del 85% del tono en reposo del conducto anal; con distensión rectal constante este porcentaje cae a 65% y el esfínter externo mantiene esta diferencia por un lapso corto. El esfínter externo, a través de la estructura conocida como anillo anorrectal, es responsable de la continencia voluntaria. La lesión del esfínter interno tendrá como consecuencia diferentes grados de incontinencia. La lesión del anillo anorrectal causará incontinencia total. Los músculos del piso pélvico juegan un papel importante en el mantenimiento de la continencia. El haz puborrectal tracciona al conducto anal hacia arriba y hacia adelante formando el ángulo anorrectal, constituido por los ejes del haz puborrectal y el eje del conducto anal. El músculo puborrectal es una unidad dinámica que constantemente se contrae ante el más mínimo cambio de presión intraabdominal, lo que permite que el ángulo anorrectal se cierre y no haya fuga de materia fecal. Esta estructura anatómica se ha considerado como importante en el mantenimiento de la continencia (Figura 3). La pérdida de estas relaciones normales se ha asociado a la existencia de incontinencia fecal. Por otro lado, los músculos del piso pélvico, incluyendo el puborrectal, se relajan y se pierde el ángulo anorrectal, permitiendo una evacuación satisfactoria. En algunos pacientes el pujo intenso puede elongar los nervios pudendos, trayendo como consecuencia descenso de los músculos pélvicos y pérdida del ángulo anorrectal. Este tipo de patología se manifiesta por evacuaciones muy difíciles acompañadas de pujo intenso, que exacerba el descenso, el daño a los nervios pudendos y finalmente desencadena incontinencia por defecto anatómico y neurológico. Puede aparecer incontinencia fecal aun sin alteraciones del esfínter anal y de los músculos del piso pélvico. La impactación fecal con estreñimiento crónico grave puede ocasionar pérdida fecal. Cuando existe diarrea, un esfínter anal normal puede perder su capacidad para retener grandes volúmenes de heces acuosas.

Figura 2. Musculatura esfinteriana.

 


 

 

Figura 3. Diafragma muscular de la pelvis.

 

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ETIOLOGÍA

La incontinencia fecal es consecuencia de la alteración de uno o más de los mecanismos que normalmente aseguran la continencia; así, de acuerdo con su etiología, se puede clasificar en: idiopática, traumática, neurológica y congénita. El porcentaje exacto de incontinencia atribuible a cada una de estas causas se desconoce. En la Unidad de Coloproctología del Servicio de Gastroenterología del Hospital General de México, la incontinencia fecal se presenta fundamentalmente por dos patologías: la obstétrica y la posquirúrgica. Hace poco tiempo se denominaba como incontinencia fecal idiopática a aquélla en que no era posible determinar alguna etiología específica. Los avances en el estudio de la fisiología anorrectal han demostrado que este tipo de incontinencia generalmente es secundaria a daño neurológico distal. Las lesiones traumáticas del complejo esfinteriano pueden ocurrir después de heridas con sección total o parcial del anillo anorrectal con o sin lesión nerviosa asociada. La introducción de cuerpos extraños al recto, coito anal o conductas sexuales anormales, son causa poco frecuente de lesiones de los músculos esfinterianos. Las lesiones iatrogénicas pueden ser causadas por una hemorroidectomía mal realizada, con sección del esfínter anal interno, por una dilatación anal forzada o por sección muscular mayor de la requerida en el tratamiento de la fisura anal. En la corrección de la fístula anal, principalmente si es compleja, se puede evitar si se preserva el anillo anorrectal; sin embargo, pueden aparecer defectos menores en la continencia fecal, no obstante de pequeñas secciones de músculo esfintérico. Las lesiones secundarias a trauma obstétrico son las más frecuentes y pueden ocurrir después de trabajo de parto prolongado, aplicación de fórceps, desgarro perineal o por extensión de una episiotomía media.  Esta última por lo general cicatriza bien y sin complicaciones posteriores al cierre primario. De aparecer infección o dehiscencia de la reparación, la paciente puede sufrir incontinencia fecal inmediatamente o varios años después. Las causas neurogénicas pueden ser locales, espinales o cerebrales. En caso de mielomeningocele, se afecta la inervación sensorial y motora. Otros problemas, como accidente vascular, infección, enfermedades desmielinizantes del sistema nervioso central y de la médula espinal, pueden interferir con la sensibilidad normal o la función motora y provocar la incontinencia fecal. El abuso de laxantes y fármacos anticolinérgicos pueden llevar a lesión tóxica del plexo mientérico, provocando un esfínter laxo y un reflejo anormal de los nervios sacros. La demencia es una causa más de incontinencia. Las malformaciones congénitas, como ano imperforado, espina bífida, meningocele, agangliosis colónica, pueden asociarse a incontinencia fecal.

DIAGNÓSTICO

Una historia clínica específica y un examen basado en el entendimiento de la fisiología anorrectal nos darán un alto índice diagnóstico de la función esfintérica. Debe tenerse especial atención en las características de la incontinencia, particularmente a los mecanismos fisiopatológicos que la desencadenan; para ello, se han diseñado varios cuestionarios y con base en ello poder planear la estrategia diagnóstica, la terapéutica y el éxito del tratamiento. Es importante conocer las características de las evacuaciones, su número al día, por semana y por mes, la presencia de evacuaciones diarreicas o de grandes escíbalos de consistencia dura, así como el uso de laxantes, ya que esto orientará al diagnóstico para conocer los mecanismos fisiopatológicos subyacentes. Algunos sujetos con manchado fecal lo presentan más bien por falta de higiene y muchas veces asociado a lesiones anales dolorosas que impiden el aseo adecuado. Los pacientes con incontinencia a gases presentan generalmente una disminución del tono del esfínter anal interno que puede ser secundaria a cirugía previa o a prolapso rectal completo. La urgencia para evacuar con incontinencia en el camino hacia el sanitario señala una debilidad en la fuerza y tiempo de contracción del esfínter anal externo y el anillo anorrectal. Los pacientes con incontinencia a sólidos suelen presentar lesiones de denervación, con pérdida del ángulo anorrectal y descenso perineal, lo que traduce daño nervioso distal, como sucede en pacientes con partos prolongados o difíciles, pujo intenso y de larga duración o en sujetos con neuropatía diabética. Debe preguntarse si existe incontinencia urinaria, ya que ambos esfínteres comparten inervación de la vía nervio pudendo. Es importante determinar si la incontinencia fecal del paciente es una manifestación de enfermedad generalizada, alteración neurológica, o si se trata de un fenómeno local. Establecer si el paciente fue sometido previamente a cirugía anorrectal, anastomosis colorrectal o coloanal. En la inspección de la región anoperineal, a la simple separación glútea, podemos observar la presencia o no de materia fecal, deformidad del ano, cicatrices quirúrgicas previas, excoriaciones, ano patuloso (entreabierto) o patología anal que orientará al diagnóstico como prolapso hemorroidario, prolapso mucoso o prolapso rectal completo. El tacto rectal evaluará en forma subjetiva la integridad y fuerza de los esfínteres y del puborrectal. La anoscopia y rectosigmoidoscopia revelarán procesos inflamatorios o neoplásicos que contribuyan al problema del paciente. La naturaleza multifactorial de la incontinencia fecal requiere en la actualidad de un abordaje diagnóstico cuyo propósito es determinar con precisión cuál o cuáles de los componentes de la continencia se encuentran alterados, para lo que se dispone de una serie de estudios de fisiología anorrectal que serán de gran utilidad para este fin.

MANOMETRÍA ANORRECTAL

Tiene su principal valor al poder cuantificar con objetividad y exactitud alteraciones sensoriales o de la distensibilidad rectal, permite conocer la longitud del esfínter anal, las presiones en reposo y durante el esfuerzo de los esfínteres anales interno y externo, y evaluar los reflejos rectoanal inhibitorio y el contráctil. En nuestro medio, es el arma diagnóstica más utilizada y permite inferir la presencia de daño nervioso intramural (ausencia del reflejo rectoanal inhibitorio) o nervioso distal (ausencia del reflejo recto anal-contráctil).

ULTRASONIDO ENDOANAL

En años recientes, el ultrasonido endoanal ha demostrado ser muy útil en el estudio de la incontinencia fecal, ya que identifica claramente las estructuras musculares y sus lesiones. Es un procedimiento económico, relativamente rápido, virtualmente indoloro y con el que se pueden obtener imágenes de los músculos esfinterianos. Su principal utilidad es en pacientes con incontinencia fecal secundarias a lesiones traumáticas o iatrogénicas.

ELECTROMIOGRAFÍA

Es un método diagnóstico importante que permite conocer la naturaleza de la disfunción neuromuscular; revela en dónde se localiza el problema nervioso: médula espinal, raíces nerviosas, nervios periféricos o si se trata de una enfermedad muscular. Es particularmente útil para determinar si hay lesión muscular y su grado o severidad en lesiones esfintéricas traumáticas y en malformaciones congénitas.

DEFECOGRAFÍA

El ángulo anorrectal es obtuso en pacientes con incontinencia; la defecografía demuestra el aumento de este ángulo, así como alteraciones en el descenso perineal, presencia de rectocele y prolapso rectal oculto. Es también un método que se utiliza frecuentemente en nuestro medio y permite inferir daño nervioso distal con descenso perineal mayor a 3 cm. Es relevante hacer énfasis en que este tipo de estudio debe relacionarse con la sintomatología del paciente, permitiendo de esta forma hacer deducciones lógicas sobre la fisiopatología de cada caso.

TRATAMIENTO

Una vez establecido el diagnóstico etiológico y entendiendo, dentro de lo posible, la fisiopatología de la incontinencia fecal, podremos seleccionar el tratamiento idóneo para cada caso.

 TRATAMIENTO MÉDICO

El tratamiento médico puede ser útil en casos de incontinencia fecal asociada a alteraciones en la fisiología de la defecación, en pacientes que demuestran integridad anatómica esfintérica y del piso pélvico. Es útil en casos de incontinencia parcial secundaria a disminución del tono del esfínter anal interno, en pacientes con alteraciones de la sensibilidad y/o distensibilidad rectal, en casos de descenso perineal y neuropatía pudenda, en algunos casos con daño neurológico, y debe formar parte del tratamiento integral del paciente con incontinencia fecal. El tratamiento conservador comprende el manejo intestinal y la retroalimentación anal o biofeedback. El manejo intestinal requiere tomar en cuenta el concepto de contenido-continente. El manejo médico incluye cambios en el hábito intestinal, medicamentos y medidas generales. La alimentación debe de ser rica en fibra y eliminar los alimentos que favorezcan la diarrea. La simple acción de cambiar la consistencia de la materia fecal puede provocar continencia en aquellos pacientes con debilidad esfinteriana. En pacientes seleccionados se puede lograr administrando por vía oral medicamentos como la codeína, loperamida, difenoxilato con atropina y, en algunos casos, formadores del bolo fecal. Recientemente se ha utilizado con éxito la aminotriptilina en sujetos con incontinencia fecal idiopática. Al lograr la normalización de las evacuaciones y la disminución de los gases intestinales, disminuirán en forma importante el grado y frecuencia de la incontinencia. En otros casos puede utilizarse una dieta similar, pero baja en fibra. En los pacientes con escape o escurrimiento de materia fecal, será necesario mantener vacía el ámpula rectal; esto lo podemos lograr mediante el uso de supositorios de glicerina o enemas evacuantes, aplicados, preferentemente, después de la evacuación. De esta manera, al mantener vacía el ámpula rectal, no habrá fuga o bien ésta será mínima. El mismo manejo se puede emplear en aquellos pacientes que presentan incontinencia paradójica, por rebosamiento o por falsa diarrea, ya que pueden mejorar la sensibilidad y distensibilidad rectal. Un tratamiento similar puede ofrecerse en pacientes con lesiones neurológicas (lesión espinal alta o baja); en estos casos es aconsejable, cuando es posible, aprovechar el reflejo gastrocólico y aplicar los enemas antes del desayuno o después del mismo, en un intento de restablecer un hábito defecatorio que permita a este grupo de pacientes un vaciamiento colónico una vez al día, o cada dos días. Estos pacientes no responden a tratamiento quirúrgico ni medicamentoso, pero pueden beneficiarse con manejo intestinal y con ciertas técnicas de estimulación y retroalimentación esfintérica. Al manejo intestinal debe agregarse la realización de ejercicios de contracción esfinteriana, con el objeto de aumentar la fuerza y el tiempo de contracción del esfínter externo y elevadores del ano. Ciertos pacientes no tienen la capacidad de contraer voluntariamente el esfínter anal externo o no distinguen entre la contracción glútea y anal; en estos casos debe continuarse con el tratamiento conservador mediante técnicas que enseñarán al paciente a contraer efectivamente los músculos anales y, cuando esto no sea posible, realizar contracciones mediante estímulos eléctricos. La retroalimentación biológica, también conocida como biofeedback, consiste básicamente en enseñar al paciente a contraer en forma eficaz el esfínter externo y el anillo anorrectal; en consecuencia, mejora la fuerza y la duración de la contracción anal, la coordinación esfintérica asociada a la distensión rectal y logra mejorar la sensibilidad rectal. La información se debe dar al paciente de forma instantánea a través de medios visuales o auditivos para que pueda intentar modificar el control de estas funciones. La retroalimentación es una técnica laboriosa que carece de efectos secundarios, pero que precisa de un alto nivel de motivación y colaboración por parte del paciente. Otro tipo de retroalimentación con electroestimulación. Transanal permite una contracción eficaz del esfínter anal externo y se ha usado para todo tipo de incontinencia. Ha demostrado porcentajes de mejoría prometedores. Su relevancia en el manejo de incontinencia fecal se extiende además como complemento de distintos tipos de reconstrucción esfintérica.

TRATAMIENTO QUIRÚRGICO

Al haber sobrepasado las posibilidades del tratamiento conservador, algunos pacientes serán candidatos a tratamiento quirúrgico. Esto representa un problema complejo por la diversidad de causas de este padecimiento y, en ocasiones, un verdadero reto quirúrgico. No obstante que el primer procedimiento de rafia esfintérica en la literatura data de hace más de cien años, los procedimientos quirúrgicos para corrección de incontinencia no son comunes en la práctica general y las series publicadas a este respecto relatan su experiencia en grupos de pacientes reunidos a lo largo de muchos años. En especial, el grupo de pacientes afectados por patología neurológica o degenerativa, siguen presentando auténticos retos para la reparación quirúrgica de la incontinencia fecal. Desde la descripción en 1882 de la reparación del esfínter anal por laceración anorrectal, mucho se ha descrito en técnicas similares a ésta, incluyendo básicamente la sutura de los esfínteres lesionados. La esfinteroplastia descrita por Fang, demuestra resultados buenos a excelentes en la mayoría de los pacientes que presentan una masa residual muscular adecuada, y en quienes los siguientes factores deben tomarse en cuenta para asegurar un resultado exitoso
 
INCONTINENCIA FECAL

 
 
INCONTINENCIA
 
Gaceta Sanitaria

Versión impresa ISSN 0213-9111

Gac Sanit v.17 n.5 Barcelona set.-oct. 2003

ORIGINALES BREVES

Prevalencia de la incontinencia urinaria en personas mayores de 64 años en Galicia

J.M. Dios-Diz a / M. Rodríguez-Lama b / J.R. Martínez-Calvo b / C. Rodríguez-Pérez c / 

M. Melero-Brezo b / J.R. García-Cepeda d

aCentro de Saúde de Serra de Outes. A Coruña. bServicio de Xeriatría. Hospital Xeral Calde. Lugo. España. 

cCentro de Saúde da Ponte. Ourense. España. dServicio de Urgencias extrahospitalarias de Boiro. A Coruña. España.

Correspondencia: Dr. J. M. Dios Diz. Rúa Viena, bloque 8, portal D, 1º C. 15702 Santiago de Compostela. A Coruña. España.

Correo electrónico: jdd@mundo-r.com

Recibido: 28 de marzo de 2003.

Aceptado: 19 de junio de 2003.

(Prevalence of urinary incontinence in the population aged more than 64 years in Galicia, Spain)

Resumen

Objetivo: Conocer la prevalencia de la incontinencia urinaria en Galicia en personas mayores de 64 años.

Métodos: Se trata de un estudio descriptivo, basado en una encuesta personal a cada una de las personas de la muestra de la población diana. Ésta se obtuvo mediante un muestreo aleatorio estratificado en ámbito urbano, semiurbano y rural, en el conjunto de la comunidad de Galicia y, posteriormente, extrayendo una muestra al azar de la base de datos de la Tarjeta Individual Sanitaria de las localidades preseleccionadas. En total se obtuvieron 350 encuestas en 12 puntos de muestreo.

Resultados: La prevalencia de la incontinencia urinaria en Galicia en el año 2002 es del 35,1% (intervalo de confianza del 95%, 31-38; 15-28 en varones y 38-51 en mujeres).

Conclusiones: Uno de cada tres gallegos mayores de 64 años presenta incontinencia urinaria, siendo la prevalencia casi el doble en las mujeres

Abstract

Objective: To determine the prevalence of urinary incontinence in the Galician population aged more than 64 years.

Methods: We performed a descriptive study, based on a personal interview with each individual from a sample of the target population. The sample was obtained through random sampling stratified into urban, semi-urban and rural of the Autonomous Community of Galicia. Subsequently, a random sample was extracted from the database of the individual health cards of selected localities. A total of 350 interviews in 12 sampling locations were performed.

Results: The prevalence of urinary incontinence in Galicia in 2002 was 35.14% (95% CI: 31-38%, 15-28 for men and 38-51% for women).

Conclusions: One out of three Galicians aged more than 64 years presents urinary incontinence. The prevalence is almost double in women. 

Key words: Urinary incontinence. Elderly. Galician population.

Palabras clave: Incontinencia urinaria. Mayores 64 años. Población gallega.

Introducción

Entre los problemas de salud y calidad de vida de las personas mayores, la incontinencia urinaria (IU) es percibida por los clínicos como un problema importante por su prevalencia y su escaso abordaje médico. Entre los escasos estudios que han analizado este problema de salud destacan dos realizados en otros países1,2 y algunos realizados a nivel nacional que estiman la prevalencia en población institucionalizada (geriátricos, hospitales3, etc.). La IU representa un importante problema de salud, que va a afectar de forma fundamental a la calidad de vida del paciente, así como un coste social, económico y sanitario de gran importancia. Sabiendo que el diagnóstico y el tratamiento precoces de la IU, así como un seguimiento médico adecuado, no sólo restablecen la calidad de vida del paciente, sino que también reducen de forma considerable el coste económico, creemos que es necesario realizar un estudio que cuantifique su prevalencia en Galicia, para saber exactamente cuál es la magnitud del problema. El objetivo del estudio es, por consiguiente, conocer la prevalencia de la IU en Galicia, en el año 2002, en las personas mayores de 64 años.

Métodos

Se trata de un estudio descriptivo, en el que se analiza la prevalencia de la incontinencia urinaria según diversas variables (edad, sexo, lugar de residencia). La información se obtuvo a partir de una encuesta, mediante entrevista personal realizada por un médico en la consulta o en el domicilio del entrevistado, a una muestra representativa de la población diana; una vez recogida y codificada, se informatizó para posibilitar el estudio de las variables consideradas. Para llevar a cabo el estudio, se envió una carta personal a todos los participantes seleccionados y se contactó con todos los médicos de los equipos de atención primaria, pidiéndoles su colaboración para poder llevar a cabo el estudio. La selección de los individuos se realizó mediante muestreo sistemático (tomando por orden alfabético de la base de datos de la Tarjeta Individual Sanitaria, de 5 en 5; si el asegurado fuese menor de 65 años se volvería a contar otros 5). Se utilizó el formulario de consentimiento informado, contando con la aprobación expresa del Comité de Ética y de Ensayos Clínicos. El trabajo de campo se ha realizado entre el 15 de enero de 2002 y el 31 de marzo de 2002, realizándose 350 encuestas en 12 municipios de Galicia. Hemos considerado como población diana u objetivo a las personas mayores de 64 años, residentes en Galicia durante el año 2002, y las unidades de análisis son los gallegos mayores de 64 años afiliados a la Seguridad Social ese año. Se ha realizado un muestreo aleatorio estratificado, estableciendo un riesgo «α » = 0,05; (z = 1,96); una precisión «e» = 0,05 (error absoluto del muestreo, 5%). De acuerdo con la fórmula de Schwartz:

Z = Zx2 × p (1 - p)/e2 = (1,96)2 × (0,3 × 0,7)/(0,05)2 = 323

Los puntos de muestreo se seleccionaron de acuerdo con la distribución de la población gallega4 en los 3 estratos determinados: urbano (poblaciones mayores de 50.000 habitantes), semiurbano (entre 10.000 y 50.000 habitantes) y rural (menor de 10.000 habitantes) por sorteo, se establecieron 4 puntos para cada uno de los estratos, con un total de 12 municipios resultantes se asignó proporcionalmente a la población el número de encuestas a realizar, teniendo en cuenta que el total es de 350 (223 más 27 en reserva, por si había errores en alguna de las encuestas).

La encuesta utilizada ha sido elaborada siguiendo el modelo de Brocklehurst y la definición clásica de IU  y se realizó mediante una entrevista personal por parte del médico. Se han calculado las proporciones y medidas de centralización y dispersión mediante los paquetes estadísticos SPSS-PC para Windows, el paquete estadístico de la hoja de cálculo Excel (analysis toolpack) y se han calculado los intervalos de confianza mediante el programa CIA.

Resultados

Se han realizado 350 encuestas en 12 municipios gallegos, obteniéndose la siguiente distribución muestral por edad y sexo (tabla 1): en la muestra observamos que es mayor el porcentaje de mujeres que el de varones; se ha comparado la diferencia con la población gallega y observamos que no hay diferencias significativas para un intervalo de confianza del 95%. En la muestra observamos una prevalencia de IU del 31,14%; encontramos a 31 varones y 92 mujeres que padecían IU, y procedimos a inferir los resultados en la población diana, por lo que podemos afirmar, con una seguridad del 95%, que entre el 31 y el 38% de los gallegos padecen IU (tabla 2).
 
 
 
 
 
Discusión

La interpretación de los datos nos demuestra la alta prevalencia de la IU en Galicia, lo que añadido al coste de los productos utilizados nos lleva a valorar que si se diagnosticaran más casos de IU antes de la prescripción de pañales, podría ahorrarse el sistema sanitario unos recursos que podrían invertirse en otras necesidades asistenciales. Hemos tratado de comprobar la representatividad de la muestra, para lo cual comparamos los porcentajes de edad y sexo con la población diana, y no hallamos diferencias significativas; también hemos desglosado por estratos la prevalencia, y tampoco hemos obtenido diferencias significativas. Por tanto, consideramos que la muestra es representativa, ya que es aleatoria, homogénea con la población diana y tiene el tamaño adecuado de acuerdo con el error prefijado.

Del mismo modo, afirmar que la prevalencia de IU en Galicia es del 35,14% no coincide exactamente con la bibliografía consultada1,5,3, ya que en nuestro estudio obtenemos una prevalencia mayor, pero consideramos que se debe a que Galicia presenta un porcentaje más elevado (19%) de personas mayores de 64 años que el resto del Estado (14%) y que la IU es un problema oculto (la mayoría de las veces el paciente no lo consulta por pensar «que son cosas de la edad» y otras veces por vergüenza), por lo que los clínicos y sanitarios debemos investigar esta cuestión de una forma más exhaustiva, para poder tratar los casos de IU que se diagnostiquen, antes de convertirse en irreversibles.

Se ha calculado el coste económico derivado de la IU ocasionados por la utilización de absorbentes, medicamentos y sondas, según los datos facilitados por el registro de las oficinas de farmacia y el trabajo sobre costes de la IU publicado por Dios-Diz7, de Serra de Outes (A Coruña), en 1995, lo que nos permite restar, mediante estimación, los productos empleados en otras afecciones, obteniendo que en 1994 los gastos por IU en Galicia ascendieron a 2.051.377.527 ptas., y en 2001 a 3.153.776.111 ptas., lo que supone un incremento de 1.102.398.584 ptas.

De acuerdo con las cifras de nuestro estudio, consideramos que el diagnóstico precoz y el tratamiento de la IU deberían ser una prioridad sanitaria, ya que la importancia de los resultados en cuanto a prevalencia y calidad de vida, incluso no teniendo en cuenta el coste económico, evidencia que es un problema de salud de gran importancia y que se puede tratar para conseguir que los pacientes mejoren en su calidad de vida y nivel de salud.

Bibliografía

1. Lee KS, Owen RE, Choo PW, Jayaratnam FJ. Urinary incontinence in the elderly. Med J. 1991;32:161-3.         [ Links ]

2. Oustlander JG. Urinary incontinence in nursing homes. JAGS 1990;38:289-91.         [ Links ]

3. Gainza MC, Genua MI, Alustiza ML, Aguirre I, Irurtia MT, Velasco JJ. En el paciente geriátrico. Estudio de prevalencia en cinco hospitales. Revista AEFH 1988;12: 267-78.         [ Links ]

4. INE. www.ine.es

5. Brocklehurst JC. Urinary incontinence in the comunity; analysis of a MORI poll (see comments). BMJ 1993;306: 832-4.         [ Links ]

6. Internacional Continence Society Committee on Standardisation of Terminology. Sixth Report on the estandardisation of termilology of lower urinary tract function. Rev Urodinamica 1991;1:77-82.         [ Links ]

7. Dios-Diz JM. Protocolo de investigación sobre la incontinencia urinaria en las personas de más de 65 años, en el municipio de Serra de Outes (A Coruña), 2000.        [ Links ]

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ANÁLISIS DEL ARTÍCULO CIENTÍFICO
 

 
PREVALENCIA DE LA INCONTINENCIA URINARIA EN PERSONAS MAYORES DE 64 AÑOS EN GALICIA

El objetivo: Conocer la prevalencia de la incontinencia urinaria en Galicia en personas mayores de 64 años

Métodos: Se basa en una encuesta personal en la cual se obtuvieron 350 encuestas en 12 puntos de muestreo

Resultados: La prevalencia de la incontinencia urinaria en Galicia en el año 2002 es del 35,1%

Conclusiones: Uno de cada tres gallegos mayores de 64 años presenta incontinencia urinaria la prevalencia casi el doble en las mujeres

Los problemas de salud y calidad de vida de las personas mayores, la incontinencia urinaria (IU) es un problema importante por su prevalencia. La IU afectar de forma fundamental a la calidad de vida del paciente, así como un coste social, económico y sanitario de gran importancia el diagnóstico y el tratamiento precoces adecuado restablece la calidad de vida del paciente, también reducen de forma considerable el coste económico

Estudio descriptivo en el cual se analiza la prevalencia de la incontinencia urinaria según edad, sexo, lugar de residencia. La información se obtuvo de una encuesta personal Se han realizado 350 encuestas. En la muestra observamos una prevalencia de IU del 31,14%; encontramos a 31 varones y 92 mujeres que padecían IU. Se ha calculado el coste económico derivado de la IU ocasionados por la utilización de absorbentes, medicamentos y sondas. De acuerdo con las cifras consideramos que el diagnóstico precoz y el tratamiento de la IU deberían ser una prioridad sanitaria
 


 
ACTIVIDAD

Te pido de favor que contestes el siguiente cuestionario en la parte donde dice comentarios te agradezco de ante mano tu participación ya que tus respuestas nos servirán para ver si has entendido el tema te estaremos contestando si tu cuestionario acido contestado correctamente

  1. Menciona que es la incontinencia urinaria
  2. Menciona los tipos de incontinencia que hay
  3. Menciona la etiología de la incontinencia urinaria
  4. Menciona que es la incontinencia fecal
  5. Menciona la clasificación de la incontinencia fecal


 

 
NUÑEZ HERRERA ANDREA IZAMARY